Desde el Ampurdán hasta la Ribagorza, con el Pirineo como telón de fondo, la ruta atraviesa un paisaje de una belleza sobrecogedora, un escenario histórico repleto de hechos, personajes y leyendas, y salpicado de iglesias, monasterios, castillos y villas que guardan el recuerdo de aquella época, que es también la época de la infancia de Europa, del feudalismo, de las cruzadas y del románico.