A lo largo del siglo IX, Urgell y Cerdanya formaban un único condado. El reparto de la herencia de Wifredo el Velloso tuvo como consecuencia su separición. Así, en el siglo XI, el condado de Cerdanya fue anexionado a la casa condal de Barcelona. El collado de Pimorent, principal punto estratégico del condado, fue el origen de más de una lucha entre los condes que querían apropiárselo.

En 1659, la Alta Cerdanya pasó a administración francesa: según el Tratado de los Pirineos Catalunya y España perdieron, en favor de la corona francesa, además de esta parte de la Cerda nya, el Rosselló, el Conflent, el Capcir y el Vallespir. Tres carreteras principales cruzan la actual comarca ceretana: la N-260, de este a oeste; la N-152, por el extremo oriental, y la C-16, en sentido norte-sur. A través de ellas se llega a todas las poblaciones, rodeadas de una diversidad y belleza paisajística indudable: de los prados alpinos a los bosques submediterráneos, entre muchos otros. La Cerdenya es un contraste constante entre la llanura regada por el Segre, río que cohesiona todo el condado, o los altos picos que la rodean, muchos de los cuales se aproximan a los 3.000 metros de altura.

El románico de la Cerdanya no tiene grandes obras monumentales, al contrario, las iglesias medievales ceretanas son de dimensiones reducidas pero, con el escenario natural que las rodea, se convierten en lugares muy pintorescos. La antigua canónica de Santa Maria de Talló, entre Isòvol y Bellver de Cerdanya, o la iglesia parroquial de Sant Pere de Alp son algunos de los ejemplos más destacados.

 

Fecha de actualización:  27.05.2011